Pensamiento mañanero de lunes

Históricamente nos hemos rehusado a aceptar la pluralidad que nos habita, la característica más común de todas las especies, el elemento que a todos nos convierte en iguales. Me pregunto ¿por qué nos cuesta tanto? Las más grandes guerras han tenido su raíz en esa dificultad para reconocernos como multiversos diferentes, y por ello, similares. Me encanta ver como las ¿nuevas? generaciones luchan cada vez más por garantizar los derechos fundamentales a quienes han tenido que padecer las injusticias instauradas por mentes cerradas y regímenes perverso- maquiavélicos. Sin embargo, me preocupa leer en esa búsqueda de la igualdad un afán por repetir nuestros errores de otras maneras: estamos tratando de homogeneizar cuestiones que tienen raíz en la diferencia; por parecer “correctos” estamos dejando de lado lo más importante: nuestra naturaleza. Como me dijo alguien hace poco: “Quien hace el bien para quedar bien y no por el bien mismo, al final queda mal”. Debemos aprender a leer nuestra condición humana, de lo contrario seguiremos condenados a repetirnos, aún cuando la tecnología avance giant steps y conquistemos lo inconquistable; aún cuando lo que conocíamos como “minorías” se convierta en mayorías; y las mayorías varíen a lo inverso.

Amo los lunes. 

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