Hap Ki Do: Equilibrio para el combate y combate para el equilibrio.

El que se apoya en los demás, ve como vacila el mundo,
el que se apoya en si mismo se mantiene más seguro.
Paul Hayse



El origen desconocido o falto de precisión de variadas manifestaciones de lucha, que hoy son deportes, es una muestra fiel de las raíces mismas del nacimiento de una actividad liberadora y necesaria, que nuestros antepasados adoptaron para defender sus tierras, sus costumbres y su vida.
Algunos grupos humanos, que luego consolidaron pueblos, desarrollaron históricamente esta lucha junto con una profunda asimilación del movimiento y armonía del cuerpo, y por otra parte, del lado místico de la condición humana: En las regiones orientales, particularmente China, Japón, y Corea, el deporte ha sido arte marcial y religión, ruta para moverse en el mundo.
Se calcula que 3000 años antes del nacimiento de Cristo, ya se practicaban artes marciales, y la leyenda dice que se fueron propagando en el mundo a través de los monjes budistas que mistificaron la defensa personal que emprendían contra los animales y los intrusos, en sus viajes a pie de monasterio a monasterio.
En el año 520 D.C, vivió Daruma Taishi, un monje hindú que enseñaba Budismo Zen en la provincia de Honan, en China, complementándolo con ejercicios físicos y mentales que a la larga terminaron siendo sistematizados y llamados Kwon Bop, a partir de ahí se desarrolla un orden en las técnicas que derivan en diferentes movimientos y filosofías complementarias.
“Arte marcial” no significa deporte de guerra como se cree comúnmente, la expresión del lenguaje originario lo define como “el arte de detener la lanza”. Lanza que puede ser del contrincante o la propia; en China se le dice Wu Shu, en Japón Bu Jutsu y en Corea Mu Sul, todos designando una previa armonía con el universo personal y el de el otro, para entrar en combate por la defensa personal.
En todo caso, la división más general se ha dado históricamente entre las artes marciales “duras o externas” y las “suaves o internas”, generando las primeras un enfoque en el ataque al otro, y las segundas una atmósfera menos combativa. Entre ambas clasificaciones se han creado mixturas que han derivado en caminos marciales aplicados actualmente. Entre el Karate (Daito Ryu Aiki Jutsu), el Hwarang y el Subak, surgió el Hap Ki do, producto de este proceso de equilibrio entre lo marcial.

Para definir correctamente Hap Ki Do es preciso desglosar la expresión que es una composición.
Hap es la palabra de la unión entre las energías, bien sea entre yo y el universo, yo y mi oponente o mi espíritu con mis movimientos.
Ki es de origen japonés y significa la energía en estado puro y lo que busca, el pictograma que lo simboliza es .
Algunos Hapkidokas creen que puede ser entidad física, otros lo ven como la mera búsqueda.
Do designa el camino que se ha de recorrer, la búsqueda y la dirección que nos lleva al lugar de origen de lo que buscamos.

Su desarrollo estuvo ligado a un personaje coreano llamado Choi Yong Sul, que desde niño desarrollo su camino marcial como alumno del maestro japonés Sokaku Takeda, en su llegada a Japón como criado de una pareja que manejaba una dulcería.
Durante su estadía en ese país, Choi enfrentó combates con otros artistas marciales reconocidos, y en su regreso a Corea se convirtió en maestro de Ya Wa Ra, un arte marcial milenaria a la que adicionó algunos giros de golpes y patadas, pasando a ser desde 1959, lo que ahora se llama Hap Ki Do. Un año después se creo la primera Asociación Coreana para la práctica de este camino marcial.

Al observar un practicante de este deporte, uno podría pensar, en muchas ocasiones, que esta danzando, esto se debe según Roberto Hernández Salinas, presidente de la liga antioqueña de Hap Ki Do “a la concepción que ellos desarrollan del Hap Ki Do no como una lucha contra el oponente, sino como una armonización con ella, dejando que los movimientos fluyan suavemente, como el agua”. Todo esto se construye, obviamente a partir de una búsqueda que lleva a desarrollar tres principios fundamentales:
La armonía física y mental con la intención y dirección del oponente o Wha.
Lo circular como forma del universo compuesto y absoluto, o Won.
Y, el fluir del agua simbolizando su cauce que no se detiene cuando no puede afrontar los obstáculos, o Yu.
Todo esto se desarrolla mediante 270 técnicas que pasan por posiciones diferentes a mano vacía o con arma, y mediante agarres de llaves, lanzamientos, estrangulaciones e inmovilizaciones. Por medio de los golpes que pueden ser con los pies, las manos, la cabeza y las articulaciones, se dan tres movimientos; el de punto, que permite chuzar, de línea que permite golpear y en circulo como corte. Dentro de las variantes que llegan a alcanzar las técnicas se logran 3864 modos de emplear 10000 combinaciones.

El históricamente arte marcial, hoy por hoy ha pasado a tener otra configuración que en palabras de Roberto Hernández “es deporte marcial, camino marcial y arte de la salud, para no designarse con una expresión que no incluye total y precisamente las actividades y el aporte que crean en quienes lo practican”, pensando en la experiencia actual el agrega: “además hay que tener en cuenta que la realidad en la que vivimos donde las armas de fuego son una constante, no permite desarrollar a cabalidad las técnicas en las calles, por lo que quien decide aprender Hap Ki Do debe tener claro que más que una estrategia de defensa personal, es un aprendizaje constante y un modo de vida”, esto recoge el principio Do, como la vía en la que se desarrolla quien busca su esencia.

En Colombia esta práctica y la de otras como el Karate y el Tae Kwon Do, han ido creciendo de la mano de una gran admiración por las filosofías de lucha oriental y bajo una nueva asimilación del conflicto y del combate de este, no solo externo sino interno. La primera sede que tuvo Medellín fue creada por el maestro Young Seok Kim en el centro de la ciudad bajo el nombre de escuela Oriental de Artes Marciales, y aunque muchos conviven con el imaginario de que es un deporte recién llegado, se practica localmente desde finales de la década del 70.
Desde 1990 se trasladó al estadio Atanasio Girardot y al Aeroparque Juan Pablo II, consolidando lo que actualmente son 8 clubes deportivos: CIAM, Wei Dao, Ling Dao, Tian, Shui Dao, Shen Dao, Da Bao y Tao Dao, en unión, todos ellos, con la Federación colombiana y mundial de Hap Ki Do.
Dentro de todas las artes marciales existentes, sólo cuatro han clasificado según el Comité Olímpico Internacional como deportes, son ellas el Judo, el Tae Kown Do, el Karate Do y el Wu Shu. El Hap Ki Do actualmente está trabajando en la adaptación de su abundante herencia filosófica y táctica, para dar a luz una rama netamente deportiva.

La filosofía básica de esta actividad maneja dos conceptos fundamentales que han dado luz a otra forma de comprender el camino marcial: El Joong, que nombra lo que no va hacia ningún extremo sino siempre en su avance por la mitad, y Yung, como perseverancia que lleva a la virtud, de ahí se desprende el Hap Ki Do Joong Do Ryu (Hap Ki Do Del Camino Medio) que pretende utilizar el cuerpo como un arma y unificarlo con la mente para vencer sobre uno mismo.
Para esto se emplea la meditación como elemento inicial que ayuda a vaciar la mente para darle paso a la percepción intuitiva que lleva al autoconocimiento y al respeto por el oponente, seguida de varios ejercicios de respiración abdominal, para comenzar con la función, bajo dos preceptos del budismo: “Cuando estés de pie, se estable como una montaña” y “Cuando te desplaces, muévete como una saeta en el cielo”.

Las salidas simbolizan la liberación de las manos del agarre de los oponentes y los golpes son las bases para desarmar los puntos vitales del oponente; pero son los bloqueos la parte fundamental de estos ejercicios, ya que una utilización efectiva de estos puede resistir el ataque y regresar la fuerza del atacante contra si mismo. De estos procesos se desprenden:
Las Patadas o Chaguis se dividen en simples, combinadas, saltando y especiales; entre todas son 116 modos de ataque.
Las caídas o Nak Bops que se utilizan para asimilar el golpe, también son el punto decisivo para volver a controlar la situación.
Los Lanzamientos que se aplican para desequilibrar al oponente.
Y, Las luxaciones que constituyen una presión sobre las articulaciones del contrincante.
Además de las técnicas de combate, en una modalidad aparte están los rompimientos de materiales y las figuras, ambos utilizados para probar la habilidad y la técnica del ejecutante.
Como anteriormente se había señalado, en el Hap Ki Do se emplean armas que han de utilizarse según su composición, la mayoría son de origen oriental y en total son 108 tipos, de los cuales los básicos son en su mayoría herramientas de la agricultura Okinawa: la tonfa, el nunchaco, el bastón y el palo corto, largo y medio. Entre otras están el abanico y el sable o espada coreana.

El traje con el que está vestido el combatiente se llama Dobok y constituye un uniforme lleno de sentido, la traducción del coreano nos indica El Vestido Del Camino, lo mismo sucede con el Dojang o espacio donde se desarrolla el conocimiento en la lucha.
Los hapkidokas generalmente practican en parejas de “atacante” y “defensor”, y a través de su práctica se van alcanzando niveles de competencia que simbolizan con el color del cinturón, que en Medellín se maneja dentro de 11 niveles:
Cinturón Blanco como expresión de la inocencia ante el cúmulo de conocimiento que ha de venir, es el comienzo de la nutrición.
Cinturón Amarillo en representación de los primeros frutos y de la práctica y desarrollo lento con el que se ha de ir observando el entorno.
Cinturón Naranja, simbolizando un tallo que protege lo que está dentro de los brotes de las primeras raíces.
Cinturón Verde o la muestra de que la semilla ha dejado de serlo, y ahora es una planta, en esta etapa el practicante ya desarrolla muchas técnicas.
Cinturón Azul como reconocimiento de la coordinación y mezcla de técnicas. Es la salida de las ramas del árbol.
Cinturón Púrpura que deriva de la interiorización del conocimiento que sale a flote en la madurez y el control del hapkidoka.
Cinturón Rojo, mostrando la plasticidad potencia y seguridad en las técnicas empleadas por el practicante.
Cinturón Marrón en representación del primer fruto que sale, aún inmaduro, pero que hace parte de la planta ya constituida y creciente.
Cinturón Negro como parte de la ruta que ha derivado en el camino que se buscaba, es el fruto maduro, de color del carbón puro y sencillo.

En estos grados se puede ver la íntima relación de esta práctica con la observación y aprendizaje de los procesos naturales, como muestra de la importancia de la conexión y retroalimentación de la mente y el cuerpo del individuo con el medio al que pertenece y del que puede beneficiarse.

El Hap Ki do no debe ser confundido con el Aikido, que solo en ocasiones particulares busca la interacción con el oponente, además la variedad de patadas del primero abren la brecha que los puede llegar a relacionar en cuanto a técnicas. Sin embargo cabe resaltar que aunque sus filosofías hayan derivado de situaciones diferentes, en la historia del primer maestro de Ai Ki Do, Morihei Ueshiba, convergen las necesidades de la mayoría de los practicantes: él al observar impotentemente un ataque que le hicieron a su padre por discrepancias políticas, juró que se fortalecería para el mundo más allá del propio ataque exterior, equipándose con su ser íntegramente.
Para la Liga Antioqueña de Hapkido el no ser un deporte de gran acogida o de masas, lejos de representar un obstáculo, “es una condición natural de las mismas artes marciales, que va más allá de los objetivos que realmente se quieren alcanzar”, como lo expresa Roberto Hernández. Y dentro de todas esas metas, la más importante es llegar a liderar a nivel nacional la Liga de Artes Marciales Nacional para el año 2009.

Comentarios

patton dijo…
Muy interesante, como será que hasta ganas de aprender Hap Ki Do me dieron. Otro 5.0, y muchos estudiantes de latinoamérica agradecerán (OK, ninguno lo hace) que les hayas hecho la tarea.

El último párrafo me dejó pensando ... ¿será el fin de una congregación de hapkidokas vencer a las demás o será que la filosofía ancestral y el "do" se vieron nublados por algún regionalismo ciego?
Gracias Natalia. Ha sido un bonito artículo. Pertenezco a la Liga de Antioquia, me siento orgulloso de nuestros maestros e instructores.
Gracias Natalia. Ha sido un bonito artículo. Pertenezco a la Liga de Antioquia, me siento orgulloso de nuestros Maestros e instructores.

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