Camino ancestral de Barichara a Guane

Por: Natalia Piedrahita Tamayo

El camino real de piedra que sale del mirador de Barichara y llega al corregimiento de Guane es una ruta ancestral de 9 kilómetros (dos horas aproximadamente caminando), construida por los aborígenes guanes y rodeada de piedras planas; más aun, es un patrimonio que nos habla del carácter laborioso de esta cultura de la época precolombina y hace parte del museo natural que constituye este territorio de encantadora geografía.

El ingeniero Geo Von Lengerke, obsesionado con el paisaje santandereano, rastreó las huellas de los indígenas que atravesaban este camino y en 1867 comenzó a construirlo piedra por piedra y sin acudir a otros elementos.

(Perdonarán la resolución del video, por la emoción del recorrido no pensé en optimizarla)

El paisaje circundante es encantador: el cañón del Río Suárez, las arboledas interminables, la arquitectura ancestral, además de los fósiles por doquier, y antes de llegar a la población de Guane, la casa de doña Teresa y su familia, finca llena de artesanías, una parada para descansar y sostener una agradable conversación con esta encantadora señora que es la memoria andante de la zona.

Este camino fue declarado Monumento Nacional mediante resolución 020 de 1977 y bajo el decreto 0790 de 1988, dicen algunos historiadores que hizo parte del Camino Real que integró la ruta de Santafé de Bogotá, Tunja, Bucaramanga, Pamplona y Cúcuta.


La llegada a Guane está marcada por las veraneras florecidas, el bareque, los cactos y un artesanal empedrado, similar al de Barichara pero menos pulido. Todo lo que allí se puede visitar hace parte de una galería natural de sabores, texturas, formas: las fachadas que nos cuentan historias con sólo mirarlas: las artesanías típicas, el olor a maíz, los caracoles fósiles que se encuentra una por doquier y que nos muestran que en otra época, muy lejana, éramos el mar y la vida terrestre toda contenida en el agua, bañando la génesis de todo lo que ahora conocemos.


No debe olvidarse el viajero de visitar el Museo Paleontológico y Arqueológico, donde puede observar vasijas rústicas, jarros mágicos, momias y todo tipo de objetos que fueron importantes para nuestros ancestros y que constituyen una importante fuente de análisis y contemplación para el arte… Tampoco debe irse sin comer las arepas típicas del pueblo, que además de nutritivas, condensan el encanto del sabor casero y artesanal.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Espuma y nada más: una tensión incesante

Entrevista a Mike Patton